Análisis a fondo de Combusken
Un shamo con nombre de combustión
El animal de referencia es el shamo, la raza japonesa de gallo de pelea criada durante siglos para el combate. De ahí vienen las piernas desproporcionadas, la postura vertical y el gesto agresivo, y de ahí viene también el nombre japonés: ワカシャモ, Wakashamo, que junta 若い (wakai, joven) con シャモ. Literalmente, «shamo joven».
Las cuatro lenguas principales cuentan lo mismo con distintas piezas. El inglés Combusken mezcla combustion con chicken, y es el único de los cuatro que menciona el pollo antes que el guerrero. El francés Galifeu combina gallus, el género del gallo, con feu. El alemán Jungglut pega jung (joven) a glut (ascuas). En tres de los cuatro idiomas la palabra «joven» aparece de forma explícita: el nombre existe para recordar que esto no ha terminado.
Cuatro niveles tarde
La lista de movimientos por nivel deja algo incómodo a la vista. Evoluciona a los 36, pero Patada Ígnea no llega hasta el 40, Corpulencia hasta el 45, Inversión hasta el 50 y Envite Ígneo hasta el 55. Todo lo que la especie aprende por su cuenta a partir del nivel 40 está pensado para aprenderse siendo otra cosa. Quien decida quedarse aquí lo hace renunciando a la mitad de su propia progresión.
Lo que sí le pertenece, el tramo del 16 al 36, no es gran cosa. Detección al 12 y Ataque Arena al 15 son utilidades, no ataques. Cuchillada al 25 sigue siendo de tipo Normal, sin bonificación. Bote, al 30, gasta un turno en el aire antes de golpear. Foco Energía al 35 sube la probabilidad de crítico y poco más. En la práctica, el arsenal real de esos veinte niveles son Doble Patada, Nitrocarga y Golpe Aéreo, y ninguno pasa de 60 de potencia.
El intermedio de una familia numerosa
La combinación Fuego y Lucha se volvió una costumbre en los iniciales, y comparar los eslabones intermedios es instructivo. Monferno suma exactamente los mismos 405 puntos y mide lo mismo, pero los coloca al revés: mucha más Velocidad, menos Ataque, menos aguante. Aquel prefiere golpear primero; éste prefiere golpear más fuerte y, con Impulso, apostar a que le den tiempo. Que la habilidad oculta llegara después —las habilidades ocultas se estrenaron con la quinta generación, ocho años después del debut de la especie— explica por qué el diseño original parecía tan poco memorable: durante tres generaciones lo único que tuvo fue Mar Llamas.
Dentro de Hoenn, el contraste está con Grovyle, que resolvió el problema de la fase intermedia justo al contrario: velocidad desde el primer momento y ningún periodo muerto. Combusken es de los que se aguantan, no de los que se disfrutan. Reparte 1 punto de esfuerzo en Ataque y 1 en Ataque Especial al ser derrotado, una repartición doble poco frecuente que lo convierte en un objetivo ambiguo para entrenar: no sirve del todo para ninguna de las dos rutas.
Queda un detalle de las entradas antiguas que envejeció bien. El ruido. La Pokédex no dice que su grito sea intimidante ni imponente: dice que es molesto, y añade en otra entrada que lo lanza precisamente para intimidar. Las dos cosas a la vez, en el mismo animal de 19,5 kilos que pasa el día corriendo por el monte para tener mejores piernas.