Análisis a fondo de Paras
El hongo que conduce al insecto
El diseño parte de una ninfa de cigarra infectada por un hongo del género Ophiocordyceps y todavía viva. El tochukaso del texto japonés es real: 冬虫夏草, gusano en invierno y hierba en verano, un hongo que parasita insectos y que la medicina tradicional china lleva siglos vendiendo como remedio. De ahí sale directamente la entrada del elixir que alarga la vida, que no es invención de los guionistas sino la descripción comercial del producto.
Lo inquietante del asunto está en el comportamiento. Los Ophiocordyceps reales manipulan a las hormigas que colonizan hasta llevarlas al sitio donde al hongo le conviene esporular, y la Pokédex reproduce el mecanismo cuando cuenta que escarba para alimentar a unas setas que no son suyas. El nombre no complica nada: パラス en japonés y Paras en inglés y en español, recorte de «parásito» en los tres casos, con la duda deliberada de a cuál de los dos organismos se refiere.
Cuando Espora dejó de ser suya
En la primera y la segunda generación, Espora sólo la aprendía esta línea, y eso bastaba para justificar un hueco en el equipo. Después llegó competencia con mejores cifras: Breloom hereda el mismo movimiento y le suma un Ataque muy superior con tipo Lucha, y Amoonguss lo combina con PS de sobra y con Efecto Espora también. Paras se quedó con el truco pero sin el cuerpo para aprovecharlo.
El segundo golpe fue de reglamento. Desde la sexta generación los tipo Planta son inmunes a los movimientos de polvo, Espora incluida, y las Gafas Protectoras hacen lo propio con cualquiera que las lleve. Un movimiento que era infalible pasó a tener una lista de excepciones que cualquier rival puede cubrir con un objeto. Piel Seca, añadida como segunda habilidad en la cuarta generación, arregla un poco el flanco del Agua y empeora el del Fuego, que ya era el peor de todos.
Dónde sale y qué hacer con él
Es un habitual del Monte Moon y de la Zona Safari de Kanto, apariciones que se han repetido en cada revisión de la región, aunque su hábitat sea Bosque. Encontrarlo en una cueva encaja con la biología del bicho: un sitio húmedo y sin sol, que es exactamente lo que un hongo pide.
Para usarlo en una partida hay dos maneras razonables. La primera es no usarlo en combate: llevarlo en el equipo hasta el nivel 29, aprender Espora y dedicarlo a dormir todo lo que se quiera capturar durante el resto del juego. La segunda es subirlo de verdad, asumir que va a recibir mucho daño y aprovechar que Efecto Espora castiga a quien lo toque con las manos; contra un rival físico que dependa del contacto, la ruleta de dormir, envenenar o paralizar decide combates que sus 285 puntos no deberían decidir.
Lo que no conviene es meterlo donde haya tipo Volador o Fuego. Con dos debilidades cuádruples y 35 de PS, no hay margen para un cálculo optimista.