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Ilustración oficial de Clefairy

#0035

Clefairy

Gen I

Pokémon Hada

Hada

Registro de la Pokédex · X

Se dice que la felicidad llegará a quien vea a un grupo de Clefairy bailando a la luz de la luna llena.

Altura
0.6 m
Peso
7.5 kg
Exp. base
113
Crecimiento
Rápido
Captura

150/255Fácil

Felicidad

140/255

Estadísticas base

PS70Ataque45Defensa48Velocidad35Def. Esp.65At. Esp.60
PS★
70
Ataque
45
Defensa
48
Velocidad
35
Def. Esp.
65
At. Esp.
60

Total 323

Medio

EV al derrotarlo +2 PS

Rangos reales (IV 0–31 · EV 0–252 · naturaleza incluida)

MínMáx
PS130177
Ataque45106
Defensa47110
Velocidad3695
Def. Esp.63128
At. Esp.58123
Total379739

Cómo es Clefairy

La categoría oficial dice Pokémon Hada, y durante veinte años fue nada más que un rótulo: hasta la sexta generación la especie era de tipo Normal. Lo que promete el nombre está en el cuerpo. Sesenta centímetros, 7,5 kilos, una silueta que tira a estrella, orejas largas y un par de alas diminutas en el lomo que no sirven para volar. Según la Pokédex, esas alas guardan luz de luna, y de ahí saca la capacidad de flotar.

Casi todo lo que se cuenta de esta criatura pasa de noche. Con luna llena salen en grupo a bailar, y las entradas antiguas prometen felicidad a quien los vea bailando; alrededor del corro se genera un campo magnético que nadie llega a explicar. Al amanecer vuelven agotados a sus refugios de montaña y duermen acurrucados unos contra otros. Otras entradas van por lo material: quedan pocos ejemplares, gustan a niños y adultos por igual, y quien presume demasiado de tener uno se arriesga a que se lo roben.

En su línea ocupa el escalón de en medio. Sale de Cleffa cuando la amistad llega a 160, y se queda ahí hasta que alguien le acerca una Piedra Lunar y lo convierte en Clefable. En estado salvaje puede llevar encima esa misma Piedra Lunar, junto a una Baya Zanama o un Fragmento Cometa.

Análisis de combate

×2

Debilidad

VenenoAcero
×½

Resistencia

LuchaBichoSiniestro
×0

Inmunidad

Dragón

Análisis a fondo de Clefairy

La clave de sol y el conejo de la luna

El nombre inglés junta clef, la clave musical, con fairy. El japonés, ピッピ (Pippi), repite la primera sílaba de pixie. Las dos lecturas apuntan a lo mismo: un duende pequeño, redondo y musical.

El diseño va por otro lado. Bulbapedia recoge tres lecturas que conviven sin estorbarse: el hada o duende clásico, la vida extraterrestre —de ahí el cuerpo con forma de estrella y los rumores sobre su origen celeste— y el conejo de la luna del folclore de Asia oriental, que explicaría las orejas largas, los poderes lunares y el hecho de que evolucione con una piedra caída del cielo. Los Fragmentos Cometa que lleva encima en la hierba alta refuerzan la tercera.

Veinte años de tipo Normal

El caso es raro: la categoría «Pokémon Hada» existía desde 1996, mucho antes de que el tipo Hada apareciera en la sexta generación. Durante cinco generaciones el rótulo y la mecánica no tenían nada que ver. Con X e Y, categoría y tipo pasaron a llamarse igual, y la especie ganó de golpe una inmunidad a Dragón que antes no tenía, más dos debilidades que antes tampoco.

El otro cambio importante llegó antes, en la cuarta generación, con Muro Mágico. Hasta la quinta, esta línea era la única que disponía de esa habilidad, y sigue siendo lo que la separa de otros muros rosas de estadísticas parecidas como Blissey, que aguanta mucho más pero paga cada turno de veneno y cada entrada al campo.

Metrónomo, el manga y el Monte Moon

Ningún movimiento está tan pegado a una especie como Metrónomo a esta. Lo aprende al nivel 20, aparece también como MT, y Pokémon Stadium le dedicó un minijuego entero, «Clefairy Says», que consistía en repetir secuencias de botones imitando a un grupo de ellos.

En Rojo y Azul se le encuentra en el Monte Moon, la cueva donde también está la Piedra Lunar que necesita para evolucionar. Fue un encuentro difícil de conseguir para la época, y buena parte de su fama de criatura escasa viene de ahí y no de las entradas de la Pokédex.

Fuera de los juegos tuvo un papel que hoy sorprende: en el manga Pocket Monsters es uno de los protagonistas, no un secundario. Comparado con Jigglypuff, la otra bola rosa de Kanto que canta y que también evoluciona con piedra, esta línea se quedó con la parte mística —luna, magnetismo, danzas nocturnas— mientras la otra se quedó con el micrófono.

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