Análisis a fondo de Meowth
El gato que llama a la fortuna
El punto de partida del diseño es el maneki-neko, la figurita de gato con la zarpa levantada que se pone en la entrada de comercios japoneses para atraer clientes y dinero. De ahí sale todo lo demás: la moneda de oro que lleva incrustada en la frente es un koban, la pieza que las estatuillas sostienen entre las patas, y la fijación con los objetos brillantes es el mito traducido a comportamiento animal. Junichi Masuda ha contado además que el diseño se inspira en parte en el gato que tenía Satoshi Tajiri.
El nombre japonés, ニャース (Nyāsu), es la onomatopeya del maullido, «nyā», sin más adorno. El inglés hace lo mismo con «meow». Es de los pocos casos en que las dos lenguas resolvieron el nombre por el mismo camino y no hubo que inventar nada para el mercado occidental.
Monedas convertidas en reglas
La avaricia del bicho no se quedó en el texto de la Pokédex: es lo único que dos generaciones de diseñadores han intentado convertir en mecánica. Día de Pago, que aprende al nivel 12, esparce monedas durante el combate y se recogen al terminar; con 40 de potencia no compensa como ataque, pero es la única forma de que una batalla dé dinero extra. Recogida hace la versión pasiva de lo mismo, apareciendo con objetos que nadie le ha dado. Y los ejemplares salvajes llevan Pepita, que existe únicamente para venderse.
La forma Gigamax cierra el círculo con un movimiento exclusivo que lanza oro contra el rival. Ninguna de las tres cosas mueve una partida competitiva; las tres son coherentes entre sí, que en una saga de mil especies no siempre pasa.
Un mismo gato en tres regiones
En Alola pasó a ser de tipo Siniestro. La explicación dentro del juego es que llegó como regalo para la realeza y la vida de palacio lo volvió engreído y calculador, un cambio de carácter que se refleja en su evolución. En Galar, siglos de convivencia con un pueblo de navegantes le endurecieron el cuerpo hasta volverlo de tipo Acero, y en lugar de terminar en Persian desarrolló una rama propia que acaba en Perrserker. Tres regiones, tres versiones del mismo animal, y en cada una el rasgo que se acentúa es distinto: la codicia, la soberbia, la resistencia.
Comparado con los felinos que vinieron después, sale mal parado en casi todo salvo en la Velocidad. Purrloin repite el papel de gato ladrón desde la quinta generación, y desde entonces la plantilla se ha reutilizado región tras región. Lo que ninguno tiene es el origen: cuarenta centímetros de estatuilla de la suerte con uñas retráctiles.
El que habla
El de la televisión es un caso aparte. El Meowth del Equipo Rocket aprendió a hablar la lengua humana y a andar sobre dos patas, cosa que en los juegos no ocurre nunca y que el propio anime justifica como un aprendizaje forzado y doloroso. Es uno de los poquísimos Pokémon con voz propia en la serie, y eso ha hecho que mucha gente lo tenga por un personaje antes que por una especie. La ficha de arriba, con sus 35 de Defensa y su ratio de captura al máximo, describe a otra criatura bastante menos importante.