Análisis a fondo de Rhyhorn
Un cuerno y poco más
El nombre japonés, サイホーン, es la suma más directa posible: 犀 (sai, rinoceronte) más «horn», cuerno en inglés. El inglés Rhyhorn hace exactamente lo mismo con rhinoceros, y el francés Rhinocorne repite la fórmula con corne. Tres idiomas, un solo chiste, ninguna vuelta de tuerca — algo poco frecuente entre los diseños de la primera generación, que suelen esconder un juego de palabras en al menos una de sus versiones.
El diseño tampoco disimula. Es un rinoceronte indio, con esa armadura de placas separadas que el animal real tiene en el cuello y las ancas, aquí llevada al extremo hasta convertirla en piedra. Las patas se acortaron y el cuerpo se alargó, y de ahí sale la torpeza que repiten las entradas de la Pokédex.
La trampa del nivel 42
Su lista de movimientos por nivel está construida al revés de como conviene. Empieza con Placaje y Agitacola al 1, aprende Antiaéreo al 5 con 50 de potencia, Terratemblor al 10 con 60, Cornada al 15 con 65 y Pisotón al 25 con otros 65. Hasta ahí, una progresión razonable. Después llega Pedrada al 30, con 25 de potencia: un movimiento más flojo que el que aprendió veinticinco niveles antes.
Lo bueno viene todo demasiado tarde. Taladradora al 35 y Derribo al 40 aún caen dentro de su etapa, pero Terremoto al 45, Roca Afilada al 50, Megacuerno al 55 y Perforador al 60 están por encima del nivel 42 en el que evoluciona. Un entrenador que quiera esos cuatro tendrá que aguantar la evolución con el botón B durante casi veinte niveles, con un cuadrúpedo cuyo mejor ataque de tipo Tierra pega 80. Sumado al crecimiento lento, criar uno desde huevo y llevarlo hasta Roca Afilada es de las rutas más pesadas que ofrece la línea.
Carreras en Kalos
Su papel más recordado no es un combate. En Pokémon X e Y, la madre del protagonista, Grace, es una corredora de Rhyhorn retirada, y el juego deja montar uno junto a su casa y recorrer con él parte de la Ruta 9. Es de las pocas especies de la primera generación a las que una entrega posterior le inventó un oficio entero, y encaja con lo que la Pokédex venía repitiendo desde 1996: un animal que corre en línea recta hasta caer rendido es exactamente lo que necesita un deporte de carreras.
Antes de eso, su hueco habitual habían sido las Zonas Safari. Aparece en la de Kanto desde los juegos originales y en la de Hoenn en las entregas de tercera generación, siempre en la misma categoría de bicho pesado que se cruza mientras buscas otra cosa. Con 120 de ratio de captura y ninguna Poké Ball normal disponible dentro del Safari, era además de los que se escapaban con menos ceremonia.