Análisis a fondo de Snorlax
Kabigon, un mote de oficina
Pocas especies tienen un origen tan documentado. WikiDex y Bulbapedia coinciden en la historia: Kōji Nishino, planificador de Game Freak, era conocido como Kabigon por su gusto por la comida con moho, y la criatura se modeló sobre él. La broma siguió dentro de los juegos, porque en la quinta generación un personaje basado en Nishino usa precisamente un Snorlax. El nombre inglés va por otro camino y junta snore, roncar, con lax o relax: se queda con la mitad dormilona y deja fuera el moho.
Un obstáculo antes que un rival
Durante la primera y la segunda generación, en sus remakes y también en X e Y, el papel de la especie no era el de rival sino el de tapón. Había ejemplares dormidos bloqueando las rutas 12 y 16 de Kanto y la entrada a la Cueva Diglett en Johto, y no se apartaban hasta que el jugador tocaba la Poké Flauta o sintonizaba la emisora correspondiente en el Pokégear. Que el ratio de captura sea 25 encaja con ese diseño: el juego coloca un ejemplar concreto en un sitio concreto y espera que el jugador prepare el encuentro en vez de repetirlo veinte veces.
Lo que aprende y cuándo
La lista por niveles está montada al revés de lo habitual. Al nivel 1 ya trae trece movimientos, entre ellos Última Baza con 140 de potencia, además de Antojo, Reserva, Tragar, Metrónomo y Bloqueo. A partir de ahí el goteo es lento: Bostezo al 12, Mordisco al 16, el trío de Descanso, Ronquido y Sonámbulo al 20, Golpe Cuerpo al 28, Amnesia al 36. Los golpes grandes llegan tarde. Machada al 44, Tambor al 48, Eructo al 52 y Gigaimpacto al 56, que sumado al crecimiento lento significa pasar media aventura con Golpe Cuerpo y poco más. Tambor merece la espera: reduce los PS a la mitad para dejar el Ataque al máximo, y 160 de PS es la mejor base posible para pagar ese peaje. Eructo tiene 120 de potencia y una condición incómoda, porque exige haber consumido antes una baya en ese mismo combate.
La panza con árbol
La forma Gigamax de la octava generación toma las semillas y las piedrecillas enredadas en el pelo de la barriga y las hace crecer hasta convertirlas en matorrales, rocas y un árbol entero plantado sobre el vientre. Es de las pocas transformaciones de aquel juego que cambian la silueta añadiendo paisaje en lugar de músculo. Comparado con Blissey, el otro muro especial de PS desmesurados, el reparto es distinto: allí los PS son aún mayores y la capacidad ofensiva es nula, mientras que aquí los 110 de Ataque permiten devolver el golpe en cuanto el rival se confía.