Análisis a fondo de Alakazam
Abracadabra, en tres actos
La línea entera es un juego de nombres. Abra, Kadabra y Alakazam leídos seguidos son las fórmulas que se dicen antes de sacar el conejo de la chistera, y «alakazam» es literalmente una de esas palabras de mago de feria. El japonés cambia la referencia: フーディン (Foodin) apunta a Harry Houdini, el escapista. El diseño mezcla al ilusionista de escenario con rasgos de zorro, animal asociado a la magia en el folclore, y añade el detalle que lo ató para siempre a una polémica concreta: las cucharas dobladas.
Hay una diferencia entre sexos que casi nadie mira. El bigote de la hembra es bastante más corto que el del macho.
La cuchara de Uri Geller
El problema no fue con Alakazam sino con la fase anterior. En el año 2000 el mentalista Uri Geller demandó a Nintendo por el uso de su nombre: Kadabra se llama ユンゲラー (Yungerer) en japonés, que suena a «Yuri Gera», y aparecía sujetando una cuchara, el número por el que Geller se hizo famoso. El resultado fue que Kadabra dejó de imprimirse en el juego de cartas a partir de 2003, mientras Abra y Alakazam siguieron saliendo con normalidad durante dos décadas. En noviembre de 2020 Geller escribió a Nintendo levantando el veto y admitiendo que había sido un error, y la carta volvió a los sobres en 2023. Veintitrés años de una fase evolutiva borrada del cartón por una cuchara.
Lo que le hizo la segunda generación
En la primera generación el Especial era una sola estadística. Ese 135 servía a la vez para atacar y para resistir ataques especiales, y el resultado fue una de las criaturas más difíciles de gestionar del juego original. La segunda generación partió el Especial en dos y le dejó los 135 intactos para el ataque, pero una defensa especial muy inferior. Encima, en esa misma entrega llegó el tipo Siniestro, o sea una debilidad nueva y ninguna compensación. Hicieron falta cuatro generaciones más para que la sexta le subiera la Defensa Especial hasta los 95 actuales.
Muro Mágico llegó después, como habilidad oculta, y es lo que lo devolvió a la conversación. Sus dos habilidades normales dan mucho menos: Sincronía contagia envenenamiento, parálisis o quemadura a quien se lo provoque, útil solo si te lo provocan; Fuerza Mental evita el retroceso, que sirve contra unos pocos movimientos y contra nada más.
Cuando pierde los músculos
La Megaevolución, introducida en la sexta generación, lleva el planteamiento a su conclusión. La descripción es explícita: toda su fuerza se ha convertido en energía psíquica y no le queda vigor muscular ninguno. Gana cucharas, gana bigote y pierde cualquier pretensión de ser un cuerpo. Comparado con Espeon, el otro psíquico veloz de la Pokédex antigua, el reparto es distinto: Espeon aguanta más y pega menos, Alakazam pega desde el primer turno y se cae con cualquier cosa que le acierte.