Análisis a fondo de Elekid
Un enchufe de dos patillas
El diseño no viene de ningún animal. Es un enchufe de tipo A, el de dos patillas planas que se usa en Japón, Estados Unidos y buena parte de Latinoamérica: los cuernos son las patillas, con sus agujeritos laterales incluidos, y el cuerpo redondo amarillo con rayas negras hace de carcasa. El gesto de girar los brazos completa la idea de aparato doméstico, entre manivela y dinamo.
El nombre no esconde ningún juego de palabras. Es «electric» más «kid», y el japonés エレキッド está construido exactamente igual, sin la broma fonética que suelen llevar los nombres japoneses de la primera generación. Lo que dice es lo que hay: un crío eléctrico.
Llega tarde a sus propios movimientos
El calendario de aprendizaje está montado contra él. Evoluciona al nivel 30, y sus golpes serios están todos por encima de esa cifra: Chispazo al 32, Rayo al 40, Pantalla de Luz al 44 y Trueno al 48. Lo que aprende siendo bebé se queda en Impactrueno al 4, Meteoros al 12, Onda Voltio al 16 y Puño Trueno al 28. Quien lo mantenga sin evolucionar para completar la lista está renunciando durante veinte niveles a estadísticas mejores.
En una partida normal el orden correcto es el obvio: usarlo hasta el 30 con Onda Voltio y Puño Trueno, y dejarlo evolucionar en cuanto llegue. Las tres MT de puño elemental —Fuego, Hielo y Trueno, 75 de potencia cada una— son la firma de la línea desde siempre, pero con 63 de Ataque no rinden hasta que hay un cuerpo mayor detrás. Aguante, Sustituto y Protección están en su lista de MT y encajan mejor con lo poco que dura en el campo.
El otro de la pareja
La segunda generación repartió bebés hacia atrás, buscando eslabones para líneas que ya existían, y ahí Elekid tiene un gemelo evidente: Magby, la forma previa de Magmar. Las dos criaturas fueron pensadas en paralelo, las dos rellenan el hueco de un tipo elemental puro con forma humanoide, y las dos recibieron en la cuarta generación una tercera evolución por intercambio con objeto. En su caso, el Electrizador.
La diferencia está en el reparto. Elekid apuesta casi todo a la Velocidad —95 frente a cifras defensivas de 45, 37 y 55—, mientras que la línea de fuego reparte de otra manera. Es una especie que se entiende mejor por lo que anuncia de lo que viene después que por lo que hace ella: 360 puntos de estadísticas base son pocos para pelear, y sus entradas de la Pokédex hablan más de enchufes y berrinches que de combates.
Queda el detalle de la grabación de truenos. Una de las entradas recomienda tener una a mano para cuando el Pokémon esté en horas bajas, que es de las pocas instrucciones de cuidado doméstico que la Pokédex da de forma tan literal.