Análisis a fondo de Voltorb
Biriridama, el ruido antes del estallido
El nombre japonés, ビリリダマ, junta la onomatopeya del chisporroteo eléctrico con la palabra para «bola». Es un nombre que suena a lo que hace: primero el crujido, después el problema. El inglés, Voltorb, es más aburrido y más directo — volt y orb, unidad eléctrica y esfera —, y es el que se usa en español sin cambios.
El diseño pertenece a esa camada de la primera generación en la que un objeto cotidiano se convierte en criatura sin más explicación. Aquí el objeto es la propia herramienta del juego, lo que produce un chiste que sólo funciona en pantalla: al ver una bola en el suelo de la Central de Energía, el jugador no sabe si va a recoger un objeto o a comerse una explosión.
Un explosivo mal montado
Voltorb es el ejemplo limpio de un Pokémon cuyas dos ideas no encajan. La idea uno es explotar; la idea dos es correr. Explotar exige Ataque físico y aguante para llegar vivo al turno bueno, y no tiene ni una cosa ni la otra: 30 y 40. Correr exige algo que hacer con la iniciativa, y con 55 de Ataque Especial la respuesta es poco.
Comparado con Pineco, el otro artefacto explosivo de la Pokédex antigua, la diferencia es de reparto: Pineco aguanta y pega fuerte, Voltorb sólo llega antes. En una partida normal eso todavía vale para algo, porque Autodestrucción al nivel 26 se lleva por delante a casi cualquier rival de esa altura del juego, y con Detonación puesta la cuenta se cierra incluso cuando el que muere es él.
Su otro papel, más silencioso, es el de soporte. Onda Anómala al nivel 6, Pantalla de Luz al 29, Levitón al 34 — que anula la debilidad a Tierra durante cinco turnos — y Campo Eléctrico por MT componen un repertorio de apoyo bastante más largo de lo que sus estadísticas hacen sospechar.
Bolas de madera y otras revisiones
La revisión de más peso llegó con la forma de Hisui, de tipo Planta y Eléctrico. Ahí el chiste se reescribe hacia atrás: si el Voltorb moderno imita las Poké Balls industriales, el de Hisui imita las de Bellota, las que se fabricaban con fruto vaciado, y por dentro está lleno de semillas. También le cambiaron el humor. El original es un manojo de nervios; el de Hisui se describe como alegre y excitable, aunque sigue soltando descargas cuando se emociona.
Los cambios menores se acumulan en silencio. La felicidad base subió de 50 a 70 en la octava generación, un ajuste que compartió con buena parte de la Pokédex. Su reparto por los juegos ha ido siguiendo a los cables: la Ruta 10 y la Central de Energía en Kanto, la Zona Safari y el escondite del Team Rocket en la segunda generación, Ciudad Malvalona en la tercera, la Ruta 218 en la cuarta, y minas y pueblos en Escarlata y Púrpura.
Y luego está la Máquina Voltorb, el minijuego de Oro HeartGold y Plata SoulSilver que convirtió la bola en un puzle de casino: un tablero de números en el que la ficha equivocada acaba la partida. Es la única vez que un Pokémon de 330 puntos de estadísticas ha tenido su propio juego dentro del juego.