Análisis a fondo de Dratini
Un dragón de agua en miniatura
El diseño sale de la serpiente marina de la mitología, con la silueta alargada y sin patas de los dragones orientales aplicada a una criatura joven. El nombre japonés lo dice sin rodeos: ミニリュウ, Miniryu, junta «mini» con 竜 (ryū), dragón. El inglés hace lo mismo por otro camino, pegando dragon a un diminutivo, y el español se quedó con la forma inglesa sin tocarla.
La muda constante es lo único del concepto que viene de un animal real y no de un mito, y encaja con el resto: una serpiente que crece cambiando de piel, sólo que aquí la piel abandonada es lo primero que los humanos encontraron de la especie. Toda la ficha está construida sobre avistamientos que nadie pudo confirmar durante años. El pescador de las diez horas es la prueba definitiva, y sigue siendo una sola persona.
En la primera generación esta línea era el tipo Dragón entero: tres especies de ciento cincuenta y una. No había nada más que aprendiera un ataque de ese tipo, lo cual convertía a Dratini en una rareza técnica además de argumental.
Comprado con fichas
La forma de conseguirlo ha cambiado, pero el patrón se repite: siempre está detrás de algo. En Rojo y Azul se pescaba con caña súper en la Zona Safari o se compraba por 2800 fichas en el casino de Celadon, un precio que obligaba a pasar horas delante de las máquinas. En Amarillo desapareció del casino. La segunda generación lo repartió entre la Ruta 45, la Guarida Dragón y el casino de Ciudad Trigal, y en Cristal el anciano de la guarida entregaba uno al superar su cuestionario. Después vinieron el monte Corona con caña súper, el Pokéwalker, la Torre Dragonspiral y, en la novena generación, las provincias de Paldea y las incursiones teracristal.
Lo que cuesta esperar
Treinta para la primera evolución y cincuenta y cinco para la segunda: es la evolución por nivel más tardía de toda la primera generación. La comparación con sus vecinos aclara el problema. Magikarp es peor que Dratini en todo y paga a los veinte niveles; Bagon, que ocupa el mismo hueco en otra región, cierra su línea al cincuenta. Dratini pide cinco niveles más que ese, con la curva Lenta encima.
Quien decide no evolucionarlo se encuentra con una lista de nivel que sigue avanzando igual: Danza Dragón al 50, Enfado al 55 e Hiperrayo al 60, movimientos pensados para un cuerpo que ya no es este. También hereda un cajón de MT bastante amplio para lo poco que puede usarlo — Rayo Hielo, Lanzallamas, Trueno, Cometa Draco —, todos apoyados en 50 de Ataque Especial.
La novena generación le añadió Ráfaga Escamas y Vasto Impacto, dos ataques físicos de tipo Dragón que casan mejor con sus 64 de Ataque que cualquier cosa especial. Sirven para lo mismo que el resto de su repertorio: llegar al nivel 30 con vida.