Análisis a fondo de Gengar
El único de los tres que consiguió cruzar
La línea entera cuenta una historia: un espíritu que empuja desde el más allá hacia el mundo de los vivos, con esta forma como la que por fin atravesó. Los nombres apuntan al mismo sitio. El japonés, ゲンガー, y el occidental comparten la terminación -ganger o -gänger, «caminante», la que aparece en genganger, wiedergänger y sobre todo en doppelgänger, el doble espectral de una persona viva. Es probable que también haya algo de 幻 gen, «ilusión». El francés se fue por otro camino y lo llamó Ectoplasma; el chino, 耿鬼, mete directamente el carácter de fantasma.
En el dibujo se cruzan varias tradiciones. Las orejas en punta y la dentadura recuerdan a las máscaras de oni, y el tercer ojo que le sale al megaevolucionar es un rasgo clásico de esos demonios. La sonrisa fija y la capacidad de desvanecerse remiten al gato de Cheshire. Y el tema de la sombra que suplanta a su dueño coincide con el 影の病, la «enfermedad de la sombra» del folclore japonés, en la que el espíritu de un vivo se separa de él y anda por su cuenta.
Cuando dejó de flotar
De la tercera a la sexta generación su habilidad fue Levitación, y eso lo cambiaba todo: inmune a Tierra, la más repartida de sus debilidades, e inmune también a las púas del campo. En la séptima se la sustituyeron por Cuerpo Maldito y pasó a estar pisando el suelo. Ahora recibe los ataques de Tierra de lleno, pisa las trampas como cualquiera y, por ser tipo Veneno con los pies en tierra, se lleva las Púas Tóxicas del rival al entrar. Fue un recorte grande y bastante mal recibido.
Las otras dos formas llegaron después y ninguna se puede usar en Escarlata y Púrpura. La megaevolución, de la sexta generación, cambia la habilidad por Sombra Trampa e impide huir o cambiar al rival; la combinación resultó tan asfixiante que quedó apartada por encima incluso de Ubers en el formato de Pokédex Nacional. La forma Gigamax, de la octava, convierte la boca en una entrada de barracón de feria que, según su descripción, no lleva a su estómago sino al más allá.
Un tipo Veneno que tardó veinte años en envenenar
Mirando la lista de movimientos por nivel de Escarlata y Púrpura hay diecisiete entradas y ninguna es de tipo Veneno: son Fantasma, Normal, Siniestro y Psíquico. No es un descuido de esta entrega. Ningún miembro de la línea aprendió un movimiento Veneno subiendo de nivel hasta Let’s Go, veinte años después de su debut. Todo su arsenal venenoso —Bomba Lodo, Onda Tóxica, Lanzamugre, Púas Tóxicas— llega por MT.
El orden en que aprende lo demás tampoco ayuda al que lo usa en una partida normal. Hipnosis está disponible desde el nivel 1, pero Comesueños, el movimiento que la aprovecha, no aparece hasta el 60. Bola Sombra tarda hasta el 48. Entre medias hay que tirar de Infortunio, que llega al 24 con 65 de potencia, o del Puño Sombra inicial.
Sus paralelismos con Alakazam son casi una broma interna: los dos cierran una línea de tres, los dos exigen un intercambio para llegar a la última fase, los dos megaevolucionan, comparten estatura, un total de 500 puntos y una felicidad base de 70, y cada uno es débil al ataque característico del otro. En el episodio El antiguo enigma de Pokemópolis del anime los enfrentaron directamente.
Un último apunte de 1996: junto a Nidorino, fue uno de los dos Pokémon que aparecen combatiendo en la animación de apertura de Rojo y Verde, la misma escena en la que se basó el arranque del primer episodio de la serie.