Análisis a fondo de Ho-Oh
Un nombre que ya existía
ホウオウ no es un invento: es 鳳凰, hōō, el ave mítica que la tradición china llamó fenghuang y que Japón heredó a través del budismo. Aparece en el Byōdō-in de Uji, en los tejados de los templos y en el reverso de los billetes de diez mil yenes. Los localizadores occidentales no tradujeron nada — se limitaron a escribirlo como «Ho-Oh», con guion, y ése es el nombre en todos los idiomas. Es de los pocos casos en que la versión inglesa no busca un juego de palabras propio, porque el original ya venía con su significado puesto.
El detalle del fenghuang que mejor sobrevive al diseño es el de los cinco colores del plumaje descritos en los textos clásicos. Aquí son siete, los del arcoíris, que es un cambio pequeño y muy rentable: convierte a la criatura en un fenómeno óptico y le da la categoría.
El incendio de la Torre Quemada
La historia que sostiene toda la mitad de Johto es un incendio. Hace ciento cincuenta años ardió la torre gemela de la Torre Hojalata y murieron tres Pokémon dentro; Ho-Oh los devolvió a la vida convertidos en Raikou, Entei y Suicune, cada uno marcado por un elemento del propio incendio — el rayo que lo provocó, las llamas, la lluvia que lo apagó. Desde entonces no ha vuelto a posarse, y ésa es la excusa narrativa para que sus tres criaturas anden sueltas por el mapa mientras él espera arriba.
Frente a Lugia, la mascota de Plata y su contrario exacto, el reparto es limpio: uno vive en lo alto de una torre y el otro en el fondo del mar, uno resucita y el otro calma tormentas. Los juegos los tratan como pareja incluso cuando sólo uno de los dos es capturable.
Lo que le fue cambiando
Fuego Sagrado nació como movimiento exclusivo suyo y lo fue durante años, hasta que empezó a repartirse por evento a otras especies. Es un ataque físico raro entre los de tipo Fuego, que históricamente han sido casi todos especiales, y encajó bien cuando la tercera generación separó el ataque físico del especial: con 130 de Ataque contra 110 de Ataque Especial, la división le vino de cara.
Regeneración es un añadido posterior y bastante más tardío que el resto de su hoja. Una habilidad pensada para Pokémon que entran y salen, colocada en una criatura cuyo problema es precisamente que entrar le cuesta la mitad de la vida, tiene algo de contradicción resuelta a medias.
Su lista de movimientos por nivel se estira hasta el 99, donde aprende Sofoco, y pasa antes por Premonición al 81 y Ataque Aéreo al 90. Ataque Aéreo pega 140 pero gasta un turno cargando, así que en la práctica casi nadie lo usa. Es lo habitual en los legendarios de la segunda generación: los mejores movimientos llegan tan tarde que el ejemplar capturado ya viene con la mitad de ellos aprendidos y el resto no compensa el nivel de espera.